Benvinguts a Pagès (bienvenidos a payés) es una iniciativa que se celebra en Cataluña el primer fin de semana de junio desde el año 2016.

Durante dos días, agricultores, pescadores y ganaderos de todas las comarcas abren sus puertas para acercar su trabajo a los visitantes. Una oportunidad fantástica para conectar con la tierra, con los alimentos y con las personas que los elaboran. Se suman a la iniciativa restaurantes y casas rurales, para que la experiencia sea aun más completa.

Planeses, agricultura regenerativa

Este año estuvimos visitando Planeses, en La Garrotxa, un maravilloso proyecto de agricultura regenerativa de esos que te hacen recuperar la fe en el ser humano y el futuro del planeta.

Planeses es un ecosistema vivo donde crían vacas, pollos, gallinas y conejos de pasto; cultivan hortalizas y preparan fantásticas conservas con su materia prima, como caldo de huesos, paté de hígado o pollo en escabeche.

Planeses agricultura regenerativa

Marc Gràcia habla con un entusiasmo contagioso de la importancia del suelo, de su capacidad de captación de CO2, de la caca, del escarabajo bola, de la vitamina K, de la D, de la A, de la cría de insectos, de los fermentados, de las proteínas A1 y A2 de la leche, del ingenioso sistema que emplean para lograr que los pollos y los conejos se muevan y pasten por toda la parcela, ...

Y es que las vacas pastan libremente en los prados de acuerdo al ritmo de crecimiento de la hierba, pero los pollos, las gallinas y los conejos son un poquito más perezosos. 

Joel Salatin, considerado el mejor granjero del mundo, ideó un sistema de 'cajas' con ruedas que en Planeses han mejorado enormemente. Se trata de unos cobertizos semicirculares con el suelo elevado bajo los que pollos, gallinas y conejos (por separado) se cobijan, alimentándose del pasto que se encuentra en ese trozo de tierra.

Cada día y de forma totalmente manual, un trabajador de la finca desplaza esos cobertizos - que tienen ruedas - para 'obligar' a los conejos, pollos y gallinas a moverse un poco antes de cobijase de nuevo bajo el cobertizo y pastar en una nueva zona (puedes ver un vídeo en esta publicación, deslizando la foto hacia la derecha).

Conejo de pasto

Este sistema reporta dos beneficios importantes:

  • Los animales se mueven, lo que es esencial para su bienestar y la calidad de su carne.
  • Todo el pasto de la finca es consumido, lo que mantiene su ciclo de vida y contribuye a la captación de CO2 de la atmósfera.

Nutrición

Uno de los retos más interesantes que se han propuesto en Planeses es la eliminación de la soja en la dieta de los pollos. La soja es rica en proteínas y contribuye a su crecimiento, pero es también altamente estrogénica. Como nos explicaban durante la visita, los animales actúan como acumuladores: aquello de lo que se nutren afecta de forma directa a su valor nutricional. Y no sé tú, pero yo no quiero soja en mi pollo asado.

La soja es además un monocultivo genéticamente modificado con un enorme impacto medioambiental: necesita grandes cantidades de agua, agota los nutrientes del suelo y suele cultivarse a fuerza de pesticidas y fertilizantes para acelerar su crecimiento.

De momento han logrado reducirla, que no es poco, pero tienen entre manos algunas ideas para lograr su objetivo, como la cría de insectos -los pollos son omnívoros y necesitan proteína de calidad- o el cultivo en sus tierras de trigo sarraceno -comprarlo es demasiado caro-.

Viabilidad y medio ambiente

Marc Gràcia es un ingeniero forestal con alma de científico que junto a su equipo ha logrado transformar una tierra estéril cubierta de escombros en un auténtico ecosistema donde se mima la biodiversidad, se respeta el ciclo natural de la vida y se lucha contra el abandono de la actividad agraria. Porque sacar adelante un proyecto de esta magnitud es tan apasionante como arriesgado, pero en Planeses están demostrando que es posible y que es viable. Y si ellos pueden, otros podrán también.

Ese será sin duda su mayor legado.

Pollo de pasto

Está en manos del consumidor pues, informarse debidamente e incrementar la demanda de carne de pasto, que no solo no aumenta la emisión de CO2, sino que contribuye a reducir su presencia en la atmósfera.

Se estima que la producción de 1 kg de carne de carne de ganadería intensiva provoca la emisión de 15 kg de CO2 a la atmósfera. Las hamburguesas de carne falsa que están empezando a proliferar bajo varios nombres emiten 1.5 kg. La soja emite 1 kg. La carne de pasto y toda la actividad que la engloba es capaz de lograr un saldo negativo de -1.5 kg por kg de carne.

Para pensar.

En está gráfica se muestran los valores en libras (pounds).

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