Hace unos meses decidí compartir mi experiencia con el uso de la terapia hormonal para la menopausia. Lo hice como mujer y paciente, no como abanderada. Quien me conoce sabe que no me tomo estas cosas a la ligera.

Desde entonces, he recibido comentarios de todo tipo.

La mayoría son positivos: me agradecen que esté mostrando una faceta tan privada de mi vida, normalizando así este tema. Algunas personas me han deseado un cáncer, incluso la muerte.

Sin embargo, los mensajes que más me han sorprendido son los de las mujeres que de pronto están decepcionadas conmigo, que "no esperaban esto de mí".

Deduzco que porque me cuido, sigo una alimentación sana, evito en lo posible los tóxicos en la cocina y hago ejercicio físico regular, me envuelve un halo de naturalidad, entendida como aquello procedente de la naturaleza. Y un fármaco no es natural, claro.

Por cierto, se me acusa también de estar cobrando a espuertas de la industria farmacéutica. No es cierto, por las dudas.

¿Es antinatural usar terapia hormonal para la menopausia?

Algunas personas consideran que la terapia hormonal para la menopausia es ‘hacer trampa’, una suerte de biohacking para flojuchas.

Nuestras madres y abuelas superaron la menopausia a pulmón, y nosotras tenemos que hacerlo también.

Piensan que usar hormonas en este contexto, o con este fin, es antinatural.

Antinatural sería que la terapia hormonal pudiera revertir la menopausia. Eso no va a ocurrir. Con hormonas o sin ellas, tú vas a atravesar tu climaterio.

El objetivo de la terapia hormonal para la menopausia no es simplemente aliviar síntomas, sino afrontar de la mejor manera posible el precipicio fisiológico que sobreviene a varios niveles (cardiovascular, cerebral, metabólico, óseo, etc.), incluso años antes de la última regla.

Se han identificado 72 síntomas de la menopausia. Lo más habitual es que una mujer sufra unos 7 u 8 al mismo tiempo. Pueden mejorar con el tiempo, o no. Y el síntoma es lo menos preocupante, lo preocupante es lo que ocurre a nivel subyacente, incluso cuando la mujer no presenta síntomas —o no los relaciona con el climaterio—.

Imagino que la "gran decepción" que he causado es porque la vía de administración es un fármaco en lugar de un remedio natural o un suplemento. A veces la línea que los separa es fina. A veces, los primeros han sido sometidos a muchos más estudios que los segundos y los terceros. A veces caemos en...

La falacia de apelación a la naturaleza

 Argumentum ad naturam

Esta falacia consiste en afirmar que algo es bueno, correcto o saludable porque es natural, o que es malo porque es artificial.

x es natural → por tanto, x es bueno.
y no es natural → por tanto, y es malo.

El problema es que “natural” solo describe el origen de algo, no demuestra su seguridad ni eficacia. Es una falacia resbaladiza, claro, porque muchas veces lo natural es bueno, pero no siempre. El mundo de las setas es un excelente ejemplo. Como se suele decir: "Todas son comestibles, algunas solo una vez".

Lo mismo ocurre al revés, que algo sea artificial o de síntesis, no lo convierte en algo malo.

Una buena forma de detectar esta falacia es hacerse la siguiente pregunta:

¿Qué evidencia hay de que esto sea bueno o malo, aparte de que sea natural o artificial?

A esa evidencia recurrí para tomar una decisión sobre este tema tan delicado y sensible al factor tiempo.

Miedos, mitos y titulares

Antes de optar por la terapia hormonal para la menopausia, leí muchísimo al respecto, escuché a profesionales del tema y, sobre todo, quise saber qué había de cierto entre tanto miedo.

Si estás en ese punto, te recomiedo leer Los estrógenos importan, del Dr. Avrum Bluming, y Con hormonas y a lo loco, de la Dra. Clotilde Vázquez. La Dra. Marimer Pérez también hace un gran trabajo de divulgación, y por supuesto puedes recurrir a la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia.

Intentaré hacer un pequeño resumen.

Women's Health Initiative, el estudio que lo cambió todo (a peor)

En 2002 se interrumpió anticipadamente —y con gran bombo mediático— el mayor ensayo jamás realizado de uso de estrógenos más progestágeno (Women's Health Initiative, WHI) al observar un balance global desfavorable, con aumentos de cáncer de mama, enfermedad coronaria, ictus y tromboembolismo, pese a reducir fracturas óseas (este punto pasó sin pena ni gloria, claro). Esto generó titulares a nivel mundial (algo inaudito hasta la fecha) e hizo caer su uso de forma abrupta.

Muchas mujeres dejaron de usar la terapia por miedo, y muchas otras porque su médico se negaba a recetársela.

Los resultados de todos esos incrementos de riesgo (cáncer, trombos, etc.) están minuciosamente analizados en el libro Los estrógenos importan, del Dr. Avrum Bluming, así como las intrigas médico-políticas dignas de un guión de Hollywood en las que todo este revuelo estuvo envuelto. Te adelanto que se aplicó ingeniería estadística para torturar las cifras, y que nada fue tan terrible como se comunicó por entonces.

En 2016 se matizó la interpretación: el diseño del estudio dejaba mucho que desear en cuanto a factores de riesgo, enfermedad previa, años desde la última regla, etc.

La edad media de las participantes era de 63 años (¡la media! había mujeres que llevaban 30 años sin menstruar cuando iniciaron la terapia hormonal para el estudio). Además, los ensayos estudiaron pautas concretas —estrógenos equinos orales y un progestágeno—.

La terapia hormonal que se receta hoy en día es predominantemente transdérmica, con estradiol bioidéntico y progesterona micronizada. Las vías de administración oral están sujetas al metabolismo hepático, así como a la degradación en el tracto gastrointestinal. Esto tiene consecuencias no solo para los tipos y niveles de estrógenos que llegan a la circulación, sino también para los factores de coagulación asociados a un mayor riesgo de trombosis venosa. No quiero decir con esto que los estrógenos orales sean necesariamente malos, se recetan muchísimo y a muchas mujeres les van fenomenal. Esto es algo que hay que valorar individualmente.

En fin, que se aplicó a mujeres sin valoración individual, y la terapia era distinta. A pesar de ello, las cifras fueron torturadas para llegar a resultados infinitamente más alarmantes de lo que realmente mostraba el estudio.

Pero el daño ya estaba hecho.

El WHI supuso un parón de 20 años en la aplicación y el estudio (ambas cosas son gravísimas) de la terapia hormonal para la menopausia.

Millones de mujeres sufrieron innecesariamente un climaterio tortuoso, y conviven hoy con las consecuencias de no haber aplicado a tiempo una terapia que puede ofrecer beneficios importantes a nivel cardiovascular, óseo, metabólico y cerebral. 

Fin.

Decisiones personales

Ahondar en todo esto me llevó tiempo —un tiempo preciado— y alguna que otra discusión, pero decidí confiar en la evidencia real actual y no en los miedos infundados del pasado, y así empecé a usar la terapia, con resultados fantásticos hasta la fecha y mi esperanza puesta en el futuro.

Digo "un tiempo preciado" porque cada noche sin dormir cuenta, porque las infecciones de orina recurrentes no son algo menor, porque la ventana de aplicación de esta terapia importa.

Y hablo de "resultados fantásticos hasta la fecha" porque, aunque el motivo principal por el que uso la THM es su efecto protector a largo plazo sobre mis arterias, mi corazón, mis huesos y mi cerebro—a eso me refiero con "mi esperanza puesta en el futuro"—, no te negaré que las mejoras a corto plazo (las explico aquí) incrementaron mi calidad de vida actual de un modo imposible de pasar por alto.

Pienso que toda mujer es libre de hacer con su vida y su salud lo que le parezca apropiado, pero solo podrá elegir con calma y objetividad cuando disponga de información clara y consejo médico personalizado.

Si crees que ha llegado el momento de valorar este tema, infórmate con nuevos ojos, busca un profesional que te acompañe y resuelve de su mano todas tus dudas para que no sientas miedo sino esperanza el día que decidas empezar. Mi experiencia, como mujer y paciente, está siendo positiva y eso es sencillamente lo que he querido transmitir.

Si, por el contrario, crees que la terapia hormonal no es para ti, no le desees la muerte a nadie. :)

En la foto: un tubo de Oestraclin, estrujadísimo al máximo para aprovecharlo, junto al tubo que estaba a punto de estrenar. Estamos sufriendo un desabastecimiento de fármacos tremendo que espero se resuelva pronto. De hecho, este es el gel de estrógenos que empecé a usar cuando el espray (Lenzetto) desapareció de las farmacias. También existen unos parches, pero me causan reacción en la piel.